|
En el Parque Tecnológico Miguelete, al lado mismo del Centro INTI-Construcciones, se levanta una vivienda amarilla y blanca, de techos altos, que ha despertado la curiosidad y el interés incluso de la misma gente del INTI. Se trata de una casa concebida como una vivienda de interés social, es decir, que pueda aplicarse a la construcción de barrios impulsados por planes de gobierno o cooperativas de trabajo a fin de paliar el déficit habitacional, que en la Argentina ha sido calculado en más de cuatro millones de unidades habitacionales.
Lo notable es comprobar que, a pesar de estar diseñada con ese objetivo, se trata de una casa cálida, confortable, sólida y agradable, desde el punto de vista estético. «¿La alquilan por el fin de semana?», pregunta –medio en broma, medio en serio– un estudiante de ingeniería que, junto con sus compañeros de estudio, realiza una visita al Centro de Construcciones del INTI.
Digna, durable y confortable
«Nosotros por medio de esta casa lo que pretendemos es brindar a la sociedad una vivienda que sea sencilla, digna, durable y confortable, por sobre todas las cosas», explica la arquitecta Marta Oghievski, cara visible de un grupo integrado por los ingenieros Leonardo Checmarew, Vicente Volantino y Alejandra Oroz.
«Se trata de una casa en la que podríamos habitar cualquiera de nosotros, que no está pensada como una solución momentánea, sino para toda la vida; que el día de mañana puedan heredar nuestros hijos, o incluso que llegado el caso pueda venderse, sin perder su valor», señala.
La hoja técnica del prototipo construido por el INTI dice que la superficie cubierta es de 46 m2, compuesta por un estar-comedor, de 5,40 m x 3,75 m, con cocina incorporada, un dormitorio de 4,20 m x 3,25 m, que cuenta con un amplio placard, un baño completo con bañera, además de un lavadero. Ha sido construida sobre una platea de hormigón, con bloques de concreto celular de alta capacidad de aislación térmica, empleando un tiempo de ejecución de 24 horas/hombre por metro cuadrado (esto es, con un ahorro de 6 horas/hombre por metro cuadrado, si se toman como base los parámetros tradicionales).
Su diseño tiene el atractivo de facilitar la introducción de cambios, pudiendo de ese modo jugar con el clásico balance entre gustos, necesidades y posibilidades. En el caso del prototipo construido por la empresa ARDAL SA en el INTI; el techo está revestido de tejas, pero podría haber estado terminado con chapas («Nosotros lo hicimos con tejas, dado que el costo de los materiales es similar y genera una visual más atractiva», aclara Oghievski). Por otra parte, es posible anexarle uno o hasta dos dormitorios más en el contrafrente, llevando los 46 metros cuadrados totales de origen, a 63,25m . Por la simetría del proyecto puede ser una vivienda única construida en terrenos independientes o bien, en forma apareada, constituir barrios.
La concentración del núcleo húmedo (baño, lavadero, cocina) en un único panel sanitario, hace posible minimizar los costos en las instalaciones, destacan los expertos, y agregan que para el diseño se tuvieron en cuenta las necesidades básicas de convivencia familiar.
En lo que hace a la adopción de sistemas constructivos, los tecnólogos realizaron diferentes ensayos y evaluaciones sobre las alternativas viables. Así, comprobaron en el laboratorio los pro y los contra de diferentes variantes. El principal análisis comparativo efectuado se basó en los materiales y sistemas de construcción; ensayaron bloques cerámicos portantes (más conocidos como ladrillo hueco), ladrillos macizos, bloques de concreto celular curado con autoclave, y bloques de hormigón (ver figura 1). En cada uno de los casos tuvieron en cuenta: la respuesta higrotérmica (ver recuadro), la capacidad portante, la resistencia, la rigidez, el comportamiento al fuego, la absorción de agua, el análisis de costos y tiempos de ejecución, y fundamentalmente el ahorro energético. También efectuaron estudios sobre los sistemas de techo, en base a dos opciones: cubierta de chapa metálica y de tejas cerámicas francesas sin esmaltar. En ambos casos se partió de una estructura de madera, con aislación térmica con barrera de vapor.
En un extenso informe que el INTI-Construcciones ha puesto a disposición de los interesados a través de Internet (www.inti.gov.ar/cecon/vivienda2.pdf) se observa que el análisis es tan minucioso que abarca , en el caso de los techos, desde la estructura hasta otros elementos como cantidad de tejas a utilizar, recomendaciones durante la colocación, accesorios, fijaciones, mampostería, uniones, mantenimiento y reparaciones, por solo mencionar algunos ejemplos. En síntesis, se trata de un verdadero compendio sobre buenas prácticas en construcción.
¿Se puede medir el confort?
Marta Oghievski aclara que, cuando se habla de confort, se alude a una temperatura interior adecuada y sin condensación de humedad y que por lo tanto resulte saludable; que los chicos que la habiten no contraigan enfermedades respiratorias porque los muros se humedezcan o porque se llene de hongos o moho».
Para determinarlo, existen parámetros fijados en normas, tanto nacionales como internacionales que indican diferentes niveles de confort. Su determinación radica fundamentalmente en la medición de la transmitancia térmica de muros y techos y que la envolvente se encuentre libre de condensaciones superficiales o intersticiales.
Menos consumo de energía
Contribuyendo con la economía familiar, los técnicos y profesionales del INTI, tuvieron muy en cuenta el gasto de energía necesario para mantener las condiciones de confort . En este sentido el sistema con bloques de hormigón celular curados en autoclave, mostró un desempeño tal, que lleva a un ahorro considerable de energía (por Ej. Gas) para mantener las condiciones de habitabilidad. Dichos estudios teóricos, dieron como resultado un ahorro de más del 30%, que al multiplicarlo por la vida útil de la vivienda, considerada de 50 años, alcanza una cifra importante.
Una vez finalizada la construcción de la casa-prototipo, INTI-Construcciones, verificará en escala natural, in-situ y durante un período de 1 año ( Verano- Invierno), los datos anteriormente mencionados.
Los profesionales de INTI-Construcciones apuntan a hacer del prototipo construido una suerte de vivienda escuela, en la cual planean organizar jornadas de capacitación y de transferencia de conocimientos al sector.
Un detalle (que no es menor), es que construir una casa de este tipo no sale más caro que lo que cuesta construir una vivienda típica de planes sociales, considerando el costo al final de su vida útil. Por supuesto, los valores pueden subir en función del tipo de revestimiento, la grifería, los artefactos y las terminaciones que se elijan. Pero lo básico es que cuando se construye vivienda de interés social, las familias se ven muy limitadas para invertir en reparaciones, por lo tanto resulta un factor importante, que la vivienda tenga bajo costo de mantenimiento, sin necesidad de tener que desembolsar dinero más allá del deterioro normal por el uso.
|